La función se acaba, se cierra el telón, en el
escenario dos actores con diferente guión, ambos se acercan, se miran a los
ojos, desean actuar uno junto al otro, pero no encuentran la forma de hacerlo,
ya que cada uno se rige por su escrito, un paso adelante y otro atrás, el
tiempo corre, como un fantasma con mascara que enmascara la realidad y hace que
el tiempo se convierta en arena y que al intentar cogerlo se escurra entre los
dedos, no puedes pararlo, atrasarlo, adelantarlo o comprarlo, lo único que puedes
hacer es seguir su juego y al igual que esos dos actores buscar una solución
para seguir la función aunque sea con diferente guión, dos mundos, dos cuerpos,
dos corazones y un mismo ser, ahora separados por el adelantamiento del guión,
mismo acto pero diferente escena.
E.
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