miércoles, 12 de diciembre de 2012

A. Quédate con esa Barbie.


Yo no te daba estabilidad y seguramente que tampoco confianza, no te daba perfección y superficialidad, nunca te mostré hipocresía y mucho menos arrogancia, no te di conversaciones tonta, no fui por conveniencia y mucho menos te preguntaba como estabas por preguntar, nunca te demostré falsedad y superioridad,  y sobre todo nunca te di indiferencia, pero si que te demostré que conmigo podías reír, que podías ser tú mismo, que no hacía falta hablar para comunicarnos, que podíamos volver a ser niños y jugar a un juego en el que las reglas las poníamos nosotros y nadie más, te demostré que de verdad me preocupaba por ti, que cualquier locura era posible, no soy perfecta y tampoco quiero serlo, la perfección no existe y si la ves es que algo esconde, sabes que si tú estas mal yo estoy mal, que si tú llorar yo lloro, si tú ríes yo río, si tú te quemas yo me quemo, si tú te caes yo estaré ahí para levantarte, toma mi mano, no la rechaces ya que en esta vida hay pocas personas que lo dan todo sin esperar nada a cambio, puedes creer que son solo palabras, pero en el fondo sabes que no es así, si quieres perfección corre, coge a esa barbie y soporta sus conversaciones huecas, su superficialidad, su hipocresía, su arrogancia, su falsedad y su creencia de superioridad y cuando te canses de todo eso date la vuelta y mira detrás de esas ramas, quizás aun quede algún rastro de mi camino...
(03-10-2010)
E.

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